¿Para qué se utilizan los hidrolatos?
Los hidrolatos se utilizan para una amplia gama de fines, como la alimentación, la cosmética, el uso doméstico, el bienestar y el cuidado de la piel.
Saborizantes: como en la repostería oriental (hidrolatos de rosa y azahar), los hidrolatos pueden utilizarse para aromatizar preparaciones culinarias, tanto dulces como saladas (lavanda, geranio, abeto Douglas, romero, etc.), calientes o frías, y bebidas (menta, grosella negra, verbena, etc.).
Cosmética: muy suaves, se adaptan perfectamente a los cuidados cosméticos, como lociones para la piel o el cabello, solas o combinadas con otros ingredientes para preparar sus propios cosméticos (manzanilla, ylang-ylang, romero, milenrama, jara, lavanda, aciano, etc.).
Sprays o brumas: son muy eficaces para higienizar, desodorizar o perfumar las habitaciones (abeto Douglas, abeto gigante, verbena, lavanda, etc.). También pueden repeler insectos (geranio, ajedrea, pino, etc.).
Tratamiento de baños: perfectamente solubles en agua, pueden utilizarse en baños y pediluvios (lavanda, verbena, melisa, romero, pino silvestre, etc.).
Cuidados de la salud: sus numerosas propiedades terapéuticas las convierten en un elemento esencial de los cuidados naturales de la salud: antiinflamatorias (milenrama, manzanilla, grosellero negro…), antibacterianas (laurel, tomillo, ajedrea, pino…), antifúngicas (abeto Douglas), calmantes (lavanda, ylang-ylang, manzanilla, verbena, melisa…), cicatrizantes (lavanda, siempreviva (helicriso italiano), jara…), digestivas (angélica, albahaca, eneldo, menta, cilantro…), drenantes (enebro), antiinflamatorias (ylang-ylang, manzanilla, verbena, melisa....)), drenante (enebro), circulatorio (lentisco pistacho, siempreviva, hamamelis), desintoxicante (levístico, zanahoria silvestre, romero…), antirreumático (grosellero negro, enebro, abeto…), hormonal (salvia, milenrama, pino…), respiratorio (abeto gigante o plateado, abeto Douglas, pino silvestre…), etc.
¿Quién puede utilizar hidrolatos?
En principio, ¡todo el mundo! Ya sea una persona en forma, sensible, anciana, un niño o una mujer embarazada, todo el mundo puede beneficiarse de las ventajas de los hidrolatos, aunque deberá tomar algunas precauciones en función del hidrolato que elija y de la persona que lo utilice (consulte las páginas 32-33, especialmente en el caso de las mujeres embarazadas y los bebés).
Cómo usar los hidrolatos: métodos de administración y dosis
Los hidrolatos (siempre que sean de buena calidad y sanos) pueden utilizarse tanto por vía interna como externa.
**Uso interno / Uso oral
Los hidrolatos acuosos son perfectamente miscibles con el agua y son muy fáciles de tomar por vía oral. Ésta es sin duda la vía más eficaz para el uso terapéutico. Sin embargo, sólo puede hacerse con hidrolatos sin conservantes registrados como “complementos alimenticios” o “aromatizantes naturales”. Pueden tomarse solos, pero generalmente se diluyen en agua u otra bebida (tibia o fría).
**Uso interno / Enjuagues bucales y gárgaras
Los hidrosoles son muy eficaces como colutorios, para la higiene bucal, el dolor de muelas, la inflamación o el dolor de encías, el mal aliento, y como gárgaras, por ejemplo para el dolor de garganta.
Para enjuagues bucales y gargarismos, utilice de 1 a 2 cucharadas soperas de hidrosol, puro o diluido a la mitad en agua.
**Uso externo / Aplicación cutánea
Muy suaves, los hidrolatos son perfectamente adecuados para su aplicación sobre la piel o las mucosas. Pueden utilizarse: puros para el cuidado de la piel, en pulverización o aplicados con un algodón; para un uso más cosmético, puros o incorporados a una loción, champú, crema o emulsión (una “leche” aromática, que combina un hidrolato, un aceite vegetal1 y, si es necesario, un aceite esencial para aportar fragancia, estabilidad -conservante natural- o una propiedad adicional buscada).
**Uso externo / Baños
Perfectamente miscibles con el agua y, por tanto, fáciles de utilizar, los hidrolatos pueden verterse directamente en el agua de la bañera (de 50 ml a 100 ml para un baño, de 20 ml a 30 ml en una palangana para un pediluvio, muy eficaz y económico con el agua). Los baños aromáticos son interesantes por su efecto sistémico (calmante, tonificante, circulatorio, etc.), pero también pueden contribuir al cuidado de la piel.
Difusión
Se trata de una aplicación aún poco conocida, pero los difusores ultrasónicos en frío son ideales para difundir hidrolatos, generalmente puros. Normalmente, se vierte agua del grifo y unas diez gotas de aceite esencial. Pero también puede llenar la bandeja del difusor con hidrolato y nada más
Este método de difusión crea un ambiente olfativo suave y permite beneficiarse de forma no agresiva de las propiedades de los hidrolatos (calmantes, estimulantes, purificantes, etc.), más adecuados para difundir en la habitación de un niño, por ejemplo, que los aceites esenciales.
En la cocina
Los hidrolatos son perfectos para aromatizar bebidas, ensaladas, sopas, yogures, helados o sorbetes, platos, postres, etc. De este modo, puede matar dos pájaros de un tiro y beneficiarse de las propiedades del hidrolato mientras disfruta de la aromatización. Sin embargo, los hidrolatos pueden perder parte de sus cualidades olfativas y gustativas si se cocinan demasiado tiempo o con demasiada fuerza. Para un plato cocinado, puede ser preferible añadirlos al final de la cocción o justo antes de servir (por ejemplo, una sopa).
La dosificación depende de la receta, pero no supere 1 cucharada sopera por persona para una ración individual.
¿Cómo deben conservarse los hidrolatos?
Un hidrolato es una solución acuosa, lo que significa que es más sensible que un aceite esencial y menos fácil de almacenar, ya que es más susceptible a la contaminación bacteriana.
Un hidrolato de calidad, concentrado en principios activos, tiene menos posibilidades de contaminarse. No obstante, conviene tomar algunas precauciones para limitar la oxidación (por el aire, la luz y la temperatura), que favorece la proliferación de microorganismos.
Es aconsejable conservar los hidrosoles en condiciones templadas (no es necesario guardarlos en el frigorífico si son de buena calidad, pero evite someterlos a grandes variaciones de temperatura, detrás de una ventana al sol, por ejemplo), al abrigo de la luz (en una botella tintada) y con el tapón cerrado.
En estas condiciones, un hidrosol puede conservarse varios años. Por precaución, se aconseja utilizarlos en los 6 a 12 meses siguientes a su apertura.
Es importante recordar que el olor de un hidrolato cambia a medida que “madura”, como el de un vino. Puede cambiar, pero debe seguir siendo un olor “vegetal” (que puede gustar o no, pero que no significa que el producto sea bueno o malo). Por el contrario, si aparece un olor ácido o avinagrado, es probable que el hidrosol esté contaminado y no deba consumirse.
¿Cuáles son las contraindicaciones y precauciones de uso de los hidrolatos?
Los hidrolatos son productos más suaves que los aceites esenciales y no requieren tantas precauciones de uso.
Sin embargo, aunque los hidrolatos son extremadamente inofensivos y perfectamente tolerados por la piel, deben tomarse algunas precauciones con algunos de ellos, en particular por vía interna, para las mujeres embarazadas y los niños menores de 3 años (hidrolatos que contienen alcanfor o fenoles, por ejemplo, ver tabla p. 32-33). También deben tomarse precauciones en el caso de las personas que toman medicamentos con ventanas terapéuticas estrechas (anticoagulantes, antiepilépticos, etc.), para evitar interacciones. En estos casos, es preferible consultar a un profesional sanitario cualificado. Por último, algunos hidrolatos (canela, ajedrea, tomillo timol) pueden provocar ligeras irritaciones cutáneas temporales en personas ultrasensibles o si se aplican en dosis excesivas.
Precauciones de uso
- Hidrolatos que pueden causar hormigueo en la piel: albahaca exótica, canela, incienso.
- Hidrolatos que pueden provocar irritaciones cutáneas en concentraciones demasiado elevadas: canela, jengibre, orégano, ajedrea, tomillo timol.
- Hidrolatos que pueden provocar problemas hepáticos si se utilizan durante períodos prolongados o sin diluir en personas sensibles: canela, jengibre, orégano, ajedrea, tomillo timol.
- Hidrolatos ligeramente fotosensibilizantes: cítricos.
Dado el estado actual de los conocimientos, es preferible, en estas situaciones particulares, pedir consejo a un farmacéutico experimentado. Del mismo modo, hay que evitar tomar por vía oral un hidrolato de la misma planta durante varios meses sin el consejo de un profesional.
Aunque los hidrolatos son suaves y no tóxicos, nunca pueden sustituir a un tratamiento sin consejo médico previo.